30 de noviembre de 2017

La Reforma Tributaria y sus principales aportes

Las modificaciones se han implementado en forma gradual y recién en la Operación Renta 2019 podremos analizar, con todos los antecedentes necesarios, la marcha del nuevo sistema tributario.

Sergio Henríquez
Coordinador de Política Tributaria Ministerio de Hacienda

La reforma tributaria impulsada por el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet representa el cambio en materia impositiva más grande de los últimos treinta años, pues además de tener como objetivo aumentar la recaudación fiscal para poder financiar gastos permanentes como el mejoramiento de la educación en sus distintos niveles, busca combatir la elusión y la evasión y contar con un sistema tributario más equitativo, donde los impuestos se paguen de acuerdo al nivel de ingresos de los contribuyentes.

En esa línea, la reforma reemplazó el sistema totalmente integrado sobre base retirada por dos nuevos regímenes, que entraron en vigencia en enero de este año: el sistema de renta atribuida y el sistema semi integrado, cuyos primeros resultados se verán recién en la Operación Renta 2018.

Las empresas acogidas al sistema de renta atribuida pagan una tasa de Impuesto de Primera Categoría de 25%. Además, los propietarios tributan en el mismo ejercicio por la totalidad de las rentas que genera la empresa, independiente de las utilidades que retire, pero pueden deducir como crédito el 100% del impuesto soportado por la empresa.

En cambio, en el sistema semi integrado, las empresas pagan Impuesto de Primera Categoría con tasa de 25,5% durante el año comercial 2017 y con tasa de 27% a partir del año comercial 2018. Los dueños de estas empresas tributan sobre la base de los retiros efectivos de utilidades o de los dividendos que perciben desde la empresa, y tienen derecho a deducir como crédito un 65% de lo pagado por ésta.

De acuerdo a la información que ha publicado el Servicio de Impuestos Internos, aproximadamente, el 83% de las empresas se encuentra en el sistema de renta atribuida y el 17% en el semi integrado. En este último está la gran mayoría de las grandes empresas.

NORMA GENERAL ANTIELUSION
Otro de los cambios relevantes es la incorporación de una norma general antielusión. Con ella se establece que ya no es aceptable dejar sin aplicación el hecho imponible que la ley dispone mediante “formas” o “estructuras” que vulneran el sentido de ésta en los casos de abuso de las formas jurídicas y simulación, aunque en sí mismas no sean ilegales. Al mismo tiempo, se señala que la administración tributaria debe reconocer la buena fe del contribuyente y la legítima opción de conductas o alternativas contempladas en la ley tributaria para estructurar sus operaciones.
Lo anterior no significa que los contribuyentes no puedan continuar organizando sus operaciones con el conjunto de herramientas que les otorga la ley. Es totalmente admisible que un contribuyente obtenga una menor carga tributaria, o no tenga carga tributaria alguna, pero siempre que los efectos generados sean consecuencia y reconocidos por la ley tributaria.

OTROS CAMBIOS
Con el fin de entregar mayor certeza, el Servicio de Impuestos Internos elaboró el año pasado un catálogo de conductas que, a priori, son consideradas elusivas. Ese documento se publicó nuevamente la semana pasada, incluyendo nuevos casos para dar más claridad a contribuyentes y asesores.

Por otro lado, la reforma tributaria consideró importantes beneficios para las micro, pequeñas y medianas empresas. Antes de su entrada en vigencia, las pymes, al igual que las grandes empresas, estaban en el régimen general. En casos muy excepcionales podían acogerse al antiguo régimen 14 ter, debido a que ese sistema contaba con numerosos requisitos difíciles de cumplir. Se exigía que las empresas fueran unipersonales, contribuyentes de IVA, y que sus ventas anuales no superaran las 5 mil UTM. Como resultado poco más de 80 mil empresas elegían esta alternativa.

Con las modificaciones al régimen del artículo 14 ter, que entró en vigencia en enero de 2015, casi se cuadruplicó el número de contribuyentes que tomaron este sistema: más de 300 mil empresas. Lo anterior, no solo porque se flexibilizaron los requisitos de entrada al sistema, sino porque se ampliaron beneficios ya existentes. Por ejemplo, estas empresas, en la medida que sus socios sean personas naturales con domicilio o residencia en Chile pueden optar por eximirse del pago del impuesto de Primera Categoría, cuya tasa es de 25%. En ese caso, únicamente los socios pagan sus impuestos personales por las utilidades respectivas.

CONCLUSIONES
Cambios tan profundos y significativos como los que hemos impulsado en estos años requieren tiempo para ser comprendidos y asimilados por los contribuyentes y todos los que trabajan en temas impositivos. En esa lógica, las modificaciones se han implementado en forma gradual y recién en la Operación Renta 2019 podremos analizar, con todos los antecedentes necesarios, la marcha del nuevo sistema tributario.

  • Fuente: El Mercurio

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